Estas Innovando, pero no lo sabes…

Desde que la globalización explotó las empresas industriales españolas han tenido que adaptarse para competir contra las estrategias de precios de China y países del sudeste asiático. Unos años más tarde, con del desarrollo de la digitalización, este Tsunami llegó también a las empresas de servicios. Para sobrevivir una parte no despreciable ha optado por una vía compleja pero continuista, trasladando al completo todos los procesos, exceptuando los estructurales y comerciales. Otros han decidido mantener en territorio nacional los procesos donde realmente aportan valor y han externalizado la producción, buscando la diferenciación respecto a los competidores. En otras palabras: la innovación, aunque no fueran conscientes de ello.

De acuerdo con todo. ¿Pero qué tiene que ver la innovación con todo esto?

Todos tenemos en mente las tantas veces repetidas formas de diferenciación con la competencia: diseño, calidad, atención al cliente, logística. Sin embargo no hemos advertido que todas ellas al fin y al cabo se realizan para lograr competir en mejores condiciones con nuestra competencia más cercana, tal como se extrapola del punto 2, letra a) del artículo 35 de la Ley del Impuesto de Sociedades, donde se especifica que “Se considerará innovación tecnológica la actividad cuyo resultado sea un avance tecnológico en la obtención de nuevos productos o procesos de producción o mejoras sustanciales de los ya existentes. Se considerarán nuevos aquellos productos o procesos cuyas características o aplicaciones, desde el punto de vista tecnológico, difieran sustancialmente de las existentes con anterioridad.”

Un nuevo sabor, un nuevo diseño del envase que permita su manipulación de un modo más eficiente, una mejora de proceso mediante el desarrollo (interno o subcontratado) de una aplicación para mejora de tiempos de respuesta al cliente…cualquier acción que nos permita destacar y mejorar nuestra “performance” respecto a nuestro entorno más inmediato será considerado innovación. Si nuestra innovación además es una novedad en nuestro mercado potencial, podríamos estar hablado de investigación y desarrollo (I+D), pero esto será objeto de otro análisis.

La reforma del 2014 incorpora novedades como la consideración de innovación a la realización de cualquier animación o videojuego. En la práctica hasta la personalización para adaptar un software adquirido (ERP, CRM, BI…) a las características de la empresa, exceptuando la parametrización, es considerado como innovación.

¿Y esto qué connotaciones tiene?

Muchas y muy diversas. Desde líneas de financiación con un porcentaje de subvención y condiciones por debajo de mercado a nivel nacional hasta líneas de ayudas con subvenciones de hasta el 45% de la inversión realizada en diversas convocatorias autonómicas donde no existe una diferenciación explícita entre I+D e innovación. En este último caso, buscando la digitalización de la empresa para posibilitar la innovación, se cubren costes de adquisición de software de gestión.

Pero sin duda la importancia de conocer si estás realizando innovación es por la aplicación directa de incentivos fiscales y laborales sin esperar a convocatorias, sin competir con otras solicitudes por una parte del presupuesto y sin la realización de memorias económicas y técnicas en espacios cortos de tiempo que estresan los procedimientos ordinarios de la empresa. Estos incentivos están ahí, a tu disposición. Sólo hay que conocer cómo aplicarlos. La cantidad a ahorrar de dichos incentivos oscila entre un 8% aproximado sobre el coste empresa del personal dedicado a innovación, cumpliendo porcentajes de dedicación y ciertas características en el contrato, hasta un mínimo del 12% sobre la cuota íntegra del Impuesto de Sociedades. Estos incentivos pueden agregarse en determinadas ocasiones y generar como mínimo un 20% de ahorro en los recursos empleados en innovación. Si además se acompañan de una estrategia personalizada de financiación de la I+D+i es posible alcanzar hasta un 80% de ahorro en la inversión realizada.

¿Quién no haría I+D+i pagando sólo un 20% de su coste total?

Conclusiones

Debemos contemplar en los tiempos actuales la optimización de cada euro de coste en un proceso crítico para la empresa como es la innovación. Esta es una actividad generalmente imbuida dentro de la propia actividad ordinaria y que es fácilmente detectable siguiendo un proceso de análisis sencillo, dado que es vital para la estrategia de la empresa y su supervivencia frente a la competencia. Una vez detectada sólo cabría aplicar los mecanismos para incentivos y bonificaciones que nos brinda la legislación fiscal y laboral actual, con los ahorros detallados anteriormente, y que nos permitirán maximizar el retorno de cada euro invertido.

Sencillo pero necesario.

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